El Departamento de Justicia de Estados Unidos ha reclasificado oficialmente el cannabis como una sustancia menos peligrosa, lo que supone un cambio importante en la política antidrogas del país.
El fiscal general interino Todd Blanche modificó el jueves la clasificación de los productos que contienen marihuana y que están regulados por la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) o que cuentan con una licencia estatal para el uso de marihuana medicinal. Estos productos pasarán de ser considerados narcóticos de la Lista I, al igual que la heroína, a ser considerados drogas de la Lista III, equiparables al Tylenol con codeína.
También solicitó una audiencia para considerar la reclasificación de toda la marihuana.
El año pasado, el presidente Donald Trump ordenó a su administración que iniciara el proceso de reclasificación, con el fin de aumentar el acceso al fármaco y la investigación sobre el mismo.
La marihuana sigue siendo ilegal a nivel federal. A pesar de la prohibición federal, la mayoría de los estados de EE. UU. han legalizado su uso medicinal o recreativo, y muchos cuentan con establecimientos donde se puede adquirir legalmente.
«El Departamento de Justicia está cumpliendo la promesa del presidente Trump de ampliar el acceso de los estadounidenses a opciones de tratamiento médico», declaró Blanche en un comunicado anunciando el cambio. «Esta reclasificación permite investigar la seguridad y la eficacia de esta sustancia, lo que en última instancia proporciona a los pacientes una mejor atención y a los médicos información más fiable».
Según el comunicado, Blanche también ordenó que se celebrara una audiencia en junio como parte de un proceso de elaboración de normas para reclasificar la marihuana de forma más amplia.
Una vez publicada la modificación de la normativa en el Registro Federal, transcurren 30 días antes de que entre en vigor. Durante ese tiempo, puede ser impugnada legalmente —algo previsible— y su implementación puede bloquearse durante meses o incluso años.
La orden de Blanche llega cinco días después de que Trump firmara una orden ejecutiva destinada a aumentar el acceso a drogas psicodélicas para tratamientos médicos.
Desde 1970, Estados Unidos ha clasificado la marihuana como una sustancia controlada de la Lista I, lo que significa que posee un «alto potencial de abuso» y que «no tiene ningún uso médico aceptado actualmente».
Desde entonces, muchos estados han promulgado sus propias leyes para flexibilizar las restricciones sobre la marihuana, comenzando con lugares como California, que permite su uso con fines medicinales. Esto ha generado un mosaico de regulaciones y mecanismos de control sobre el cannabis, además de un quebradero de cabeza para las empresas del sector, que aún deben cumplir con las leyes federales de impuestos y banca.
La administración del presidente Joe Biden inició una revisión de la clasificación de la marihuana en 2022 y, aproximadamente un año después, el Departamento de Salud de EE. UU. recomendó un cambio por primera vez. En 2024, la Administración para el Control de Drogas (DEA) solicitó audiencias, pero estas fueron pospuestas indefinidamente.
El cambio impulsado por Trump es principalmente «simbólico», afirmó Morgan Fox, de la Organización Nacional para la Reforma de las Leyes sobre la Marihuana (Norml).
Según Fox, más de dos tercios de los estadounidenses apoyan la legalización total del cannabis, y añadió que cambiar su clasificación abrirá la puerta a que los legisladores consideren seriamente la posibilidad de levantar las restricciones al respecto.
«Sacarla de esa clasificación nos permite tener conversaciones sobre políticas que no empiecen ni terminen con esa definición», dijo Fox. «Muchos legisladores siguen recurriendo a ella y, en realidad, ni siquiera debaten el tema mientras el cannabis esté en la Lista I».
Fox, sin embargo, afirmó que su grupo y otros activistas seguirán presionando para lograr la legalización federal completa.
«La verdadera solución al problema consiste en desclasificar el cannabis a nivel federal, no solo pasarlo a la Lista III, y luego empezar a modificar las leyes de forma regulatoria para que sirvan de guía y podamos lograr cierta uniformidad», dijo Fox.