Puede que los aficionados disfrazados, los espectaculares fuegos artificiales y la música de entrada a todo volumen no sean elementos que se asocien habitualmente con el mundo del curling.
Pero una nueva competición profesional de este deporte espera cambiar su imagen anticuada.
La Rock League, que arranca en Canadá el lunes, pretende trasladar la energía de la lucha libre profesional y el ambiente electrizante de los dardos a la pista de hielo.
Los jugadores de curling escoceses se encuentran entre los 60 atletas, tanto hombres como mujeres, que participarán en este formato innovador, y hay grandes esperanzas de que el proyecto piloto conduzca a la implementación completa de la liga el próximo año.
El lanzamiento se produce tras los Juegos Olímpicos de Invierno de Milán Cortina, que generaron un gran interés a raíz de los polémicos enfrentamientos en los torneos masculinos y femeninos.
El equipo masculino de Gran Bretaña, compuesto íntegramente por atletas escoceses, se llevó la medalla de plata en la final, mientras que la pareja mixta formada por Jennifer Dodds y Bruce Mouat llegó al partido por la medalla de bronce.
El fundador de Rock League, Nic Sulsky, dijo que esperaba que la competición aprovechara el aumento de popularidad de los juegos.
Añadió: «En todo el mundo hay instalaciones que están teniendo dificultades, especialmente con problemas de servicios públicos.»
«Necesitamos probar algo diferente para atraer a nuevas personas y mantener el deporte a precios accesibles.»