Mucho antes de los teléfonos inteligentes y las aplicaciones gubernamentales, la India utilizaba su vasta red postal para persuadir a la gente de participar en uno de los mayores ejercicios estadísticos del mundo: el censo.
Ahora, mientras la India se prepara para su decimosexto censo, el octavo desde la independencia en 1947, una nueva exposición revisita esa historia olvidada a través de sellos, matasellos y cartas que alguna vez se utilizaron para movilizar a los ciudadanos en apoyo del censo nacional.
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La exposición, comisariada por Vikas Kumar, profesor de economía en la Universidad Azim Premji de Bengaluru, explora cómo el sistema postal de la India se convirtió en un instrumento inesperado de construcción nacional en las décadas posteriores a la independencia.
La India independiente necesitaba urgentemente estadísticas demográficas fiables, tanto para celebrar elecciones basadas en el sufragio universal de los adultos como para construir una economía planificada.
El censo se consideraba tan fundamental para la economía política de la nueva república que la Asamblea Constituyente aprobó la Ley del Censo en 1948, incluso antes de que se finalizara la constitución.
Vikas Kumar
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Vikas KumarPero el gobierno se enfrentó a dos desafíos inmediatos: cómo persuadir a la gente para que participara en el censo y cómo mantener la comunicación entre los encuestadores y los funcionarios del censo en un país vasto, pobre y mayoritariamente rural.
La confianza era una preocupación primordial. Los censos coloniales de 1931 y 1941 habían sufrido boicots en algunas partes de la India, mientras que el censo de 1941 en Punjab y Bengala se vio empañado por acusaciones de manipulación por motivos religiosos. Por lo tanto, la divulgación pública se volvió crucial para la legitimidad del primer censo de la India independiente.
Ahí es donde entró en juego el servicio postal.
Hasta hace unas décadas, el servicio postal era la mayor red de comunicaciones unificadas de la que disponía el estado indio.
Vikas Kumar
Vikas KumarTras la independencia, el sistema postal se expandió más rápidamente que la mayoría de las demás redes públicas, incluida la bancaria. En 1968, más de 100.000 oficinas de correos repartían correo diariamente a 300.000 pueblos y semanalmente a otros 300.000.
La investigación de Kumar muestra cuán diferente era la forma en que el Estado indio se comunicaba con sus ciudadanos en el pasado.
En el período previo al censo de 1951, el primero después de la independencia, el gobierno utilizó un matasellos ilustrado bilingüe que se estampaba en las cartas que viajaban por todo el país.
El matasellos mostraba a una familia de tres personas enmarcada por las palabras «Censo de la India» en hindi e inglés.
Vikas KumarLa campaña fue cuidadosamente diseñada para un país con bajos índices de alfabetización. En las aldeas, los carteros a menudo también ejercían como lectores, escribas e intermediarios estatales informales, lo que convertía la red postal en un vehículo ideal para la comunicación pública.
A lo largo de las décadas, el mensaje evolucionó a la par que la propia nación.
En 1961, los matasellos instaban a los indios a «Hacerse censar a sí mismos y a toda la familia» y a «Pedir a sus amigos que hagan lo mismo».
En 1971, los sellos conmemorativos celebraban el censo como «una de las mayores operaciones administrativas del mundo», señalando con orgullo que los datos de población se procesaban ahora mediante ordenadores electrónicos.
El material postal también revela cómo los gobiernos imaginaban el censo en sí.
Los anuncios publicitarios del año 2000 lo describían como el «Espejo de la nación» y una «Fotografía colectiva de la nación», presentando el censo menos como un ejercicio burocrático y más como un autorretrato colectivo.
Vikas Kumar
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Vikas KumarLas representaciones posteriores vincularon cada vez más el conteo con el control de la población, mostrando de forma destacada la norma de dos hijos, un reflejo de las ansiedades de la época.
Para Kumar, estos frágiles objetos postales capturan algo más que historia burocrática.
Revelan cómo el Estado indio buscó construir legitimidad y confianza a través de la comunicación cotidiana, y cómo el censo se entrelazó con ideas de desarrollo, diversidad e identidad nacional.
Esa cuestión de la confianza sigue siendo relevante hoy en día.
Si bien las herramientas digitales pueden acelerar la recopilación de datos, Kumar argumenta que la tecnología por sí sola no puede garantizar datos fiables.
«La concienciación sobre el censo es fundamental para generar confianza», afirma, advirtiendo que el gobierno debe encontrar nuevas formas de fomentar la confianza pública a medida que disminuye el alcance del sistema postal.
Sin embargo, el censo que India está preparando hoy es muy diferente del que se recuerda en estos documentos postales que se están desvaneciendo.
El nuevo censo se considera crucial para la planificación de políticas, la prestación de servicios sociales y la representación política en el país más poblado del mundo. Además, por primera vez en décadas, recopilará datos sobre castas, un ejercicio políticamente delicado en un país donde el sistema de castas sigue influyendo en la vida social y económica.
La magnitud del proyecto sigue siendo asombrosa: abarcará 36 estados y territorios administrados por el gobierno federal, más de 7000 subdistritos, más de 9700 ciudades y casi 640 000 aldeas. Millones de hogares serán encuestados por empadronadores y supervisores, generalmente maestros, funcionarios locales y personal del gobierno.
Pero hay algo que ha cambiado radicalmente. Por primera vez, el censo se realizará digitalmente, y los encuestadores utilizarán aplicaciones móviles para recopilar y subir datos en tiempo real.
Desde los matasellos con forma de familia estampados en los sobres hasta los datos cargados instantáneamente desde los teléfonos inteligentes, el censo ha recorrido un largo camino.
Sin embargo, el desafío subyacente, como sugiere la exposición, sigue siendo prácticamente el mismo: persuadir a más de mil millones de personas para que confíen lo suficiente en el Estado como para considerarse parte de la historia de la nación.