Las superestrellas francesas están triunfando gracias a los audaces cambios de Deschamps.

Es difícil refutar la afirmación de que Francia tiene la mejor plantilla del fútbol internacional.

Por lo tanto, podrías pensar que gestionar un grupo de jugadores de élite como este es una tarea fácil, pero esto no es necesariamente cierto.

Como prueba, basta con observar la cantidad de ocasiones en que los clubes se han derrumbado bajo el peso de la gran cantidad de talento fichado o el reto de gestionar las personalidades de las superestrellas.

Desde que asumió el cargo de seleccionador de Francia en 2012, Didier Deschamps ha reinventado continuamente sus equipos y ha sacado el máximo provecho del enorme talento que tiene Francia.

Lo que resulta aún más impresionante es que se ha ganado la reputación de hacerlo a mitad del torneo, ajustando su sistema partido a partido para dar con fórmulas que le permitan ganar la Copa del Mundo o quedarse muy cerca de lograrlo.

Este patrón, que ya nos resulta familiar, parece estar repitiéndose también en este Mundial.

Deschamps ha sido especialmente hábil a la hora de sacar el máximo partido a sus mejores atacantes y parece haber priorizado obtener el máximo rendimiento de Kylian Mbappé.

Mbappé, que ahora tiene 27 años, prefiere participar activamente en el juego en lugar de ser simplemente un rematador que llega al final de las jugadas, como hizo de forma brillante cuando tenía 19 años en la victoria de Francia en 2018.

El gran reto de Deschamps en este Mundial es integrarlo como delantero centro y, al mismo tiempo, lograr que el resto del equipo funcione a la perfección.

En la fase de clasificación, Deschamps había construido un sistema lógico, aunque inusual. Sobre el papel, era un desequilibrado 4-2-4 o un 4-2-3-1.

Hugo Ekitike jugó por la izquierda, con Mbappé bajando a recibir y abriéndose a la banda, cerca del delantero del Liverpool. Tanto Ekitike, desde la banda, como Dembélé, desde una posición más tradicional de mediapunta, podían jugar como delanteros centro. Michael Olise jugó por la derecha.

En el partido inaugural de este Mundial contra Senegal, Deschamps planteó el partido para Francia de manera similar, con Desire Doue entrando en lugar del lesionado Ekitike.

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