Las fuerzas especiales estadounidenses lanzaron el domingo una incursión de alto riesgo en Irán para rescatar a un aviador herido que quedó varado en una remota región montañosa después de que su avión fuera derribado dos días antes.
Aunque muchos detalles siguen siendo confidenciales, ha comenzado a surgir información sobre cómo Estados Unidos corrió contrarreloj y cómo los agentes iraníes que avanzaban lograron encontrar al oficial en lo profundo de territorio hostil.
La odisea del aviador comenzó el viernes cuando un avión F-15E Strike Eagle fue derribado sobre el suroeste de Irán, el primer incidente de este tipo en más de 20 años.
Los dos militares estadounidenses a bordo se eyectaron y, si bien el piloto fue rescatado el mismo día, el segundo miembro de la tripulación, un operador de armas, se separó del grupo y quedó varado en una región accidentada y escasamente poblada.
Poco después de que circularan rumores de que un aviador estadounidense estaba desaparecido en una zona de guerra, se confirmó oficialmente la noticia.
Si bien el sábado se observaron aviones estadounidenses volando a baja altura sobre la zona, Irán ofreció una recompensa de 50.000 libras esterlinas (66.100 dólares) a quien lo encontrara con vida, y en videos compartidos en las redes sociales, que no han sido verificados por la BBC, parecían aparecer civiles armados realizando la búsqueda.
Según informaron funcionarios estadounidenses, el aviador estaba armado con una pistola y habría recibido entrenamiento para esta situación, que consiste en encender intermitentemente una señal de baliza para ayudar a las fuerzas estadounidenses a localizarlo, subir a un terreno elevado, establecer comunicaciones y ocultarse.